miércoles, 6 de mayo de 2020

Trastorno de exhibicionismo


El exhibicionismo se caracteriza por conseguir la excitación sexual a través de la exposición de los genitales, habitualmente ante un extraño que está desprevenido. También puede referirse a un deseo potente de ser observado por los demás durante la actividad sexual. El trastorno de exhibicionismo implica actuar sobre estos impulsos sin el consentimiento de otra persona o experimentar malestar significativo o deterioro funcional debido a tales deseos e impulsos.

El exhibicionismo es una forma de parafilia, pero la mayoría de las personas exhibicionistas no cumplen con los criterios clínicos de un trastorno parafílico, que requieren que el comportamiento, las fantasías o los deseos irrefrenables de la persona provoquen malestar clínicamente significativo o deterioro funcional o causen daño a los demás (que en el exhibicionismo incluye concretar los impulsos sin el consentimiento de otra persona). La afección también debe haber estado presente durante ≥ 6 meses.

La prevalencia estimada en varones no supera el 2 al 4%; es menor en las mujeres. Pocas mujeres son diagnosticadas con trastorno exhibicionista; la sociedad sanciona algunas conductas exhibicionistas de las mujeres (a través de los medios de comunicación y en los lugares de entretenimiento).

El exhibicionista (habitualmente varón) puede masturbarse mientras se expone a sí mismo o mientras tiene fantasías de exponerse frente a otros. Puede ser consciente de esta necesidad de sorprender, de escandalizar o de impresionar al observador involuntario. La víctima casi siempre es una mujer adulta o un niño de cualquier sexo. El contacto sexual real rara vez se busca, y el daño físico al testigo desprevenido es inusual.

El inicio suele ser durante la adolescencia, pero en ocasiones el primer acto tiene lugar durante la preadolescencia o en la mediana edad.

Alrededor del 30% de los agresores sexuales masculinos que son detenidos son exhibicionistas. Tienen la tasa de reincidencia más alta entre todos los agresores sexuales y aproximadamente el 20 al50% vuelven a ser arrestados.

La mayoría de los exhibicionistas están casados, pero el matrimonio suele tener problemas por un desajuste social y sexual, con disfunción sexual frecuente.

Los exhibicionistas también pueden tener un trastorno de la personalidad (en general antisocial) o un trastorno de la conducta.

Para algunas personas, el exhibicionismo se expresa como un deseo potente de hacer que los demás observen sus actos sexuales. Lo que atrae a estas personas no es el acto de sorprender a la audiciencia, sino, por el contrario, de ser visto por una audiencia consentidora. Las personas que tienen esta forma de exhibicionismo pueden hacer películas pornográficas o convertirse en artistas animadores para adultos. Pocas veces tienen problemas por este deseo y por eso es posible que no presenten un trastorno psiquiátrico.

Diagnóstico
·         Criterios clínicos del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición (DSM-5)
El diagnóstico de un trastorno exhibicionista requiere lo siguiente:
·         Los pacientes se han excitado repetida e intensamente exponiendo sus genitales a una persona desprevenida o siendo observados por otras personas durante la actividad sexual; la excitación se expresa en fantasías, impulsos intensos o comportamientos.
·         Los pacientes han actuado según sus deseos con una persona que no acepta el consentimiento, o estas fantasías, impulsos intensos o comportamientos causan una angustia significativa o deterioran el funcionamiento en el trabajo, en situaciones sociales o en otras áreas importantes.
·         La afección ha estado presente durante ≥ 6 meses.


Tratamiento
•          Psicoterapia, grupos de apoyo e ISRS
•          A veces medicamentos antiandrógenos
Cuando infringen la ley y se los considera agresores sexuales, el tratamiento del trastorno exhibicionista suele comenzar con psicoterapia, grupos de apoyo y utilización de ISRS.
Si los ISRS son ineficaces y si el trastorno es grave, se debe considerar la indicación de medicamentos que reducen los niveles de testosterona y por ende disminuyen la líbido. Estos medicamentos se conocen como antiandrógenos, aunque los fármacos más frecuentemente utilizados en realidad no bloquean los efectos de la testosterona. Estos medicamentos incluyen agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) (p. ej., leuprolide) y acetato de medroxiprogesterona de depósito; ambos disminuyen la producción pituitaria de la hormona luteinizante (LH) y la hormona folículo-estimulante (FSH). Se requieren el consentimiento informado completo y la monitorización apropiada de la función hepática y las concentraciones séricas de testosterona.
Las tasas de recidiva son altas. La efectividad del tratamiento se supervisa sobre la base del auto-informe, la pletismografía peneana y los registros de detención.

Conceptos clave
•          La mayoría de los exhibicionistas no cumplen los criterios clínicos para un trastorno exhibicionista.
•          Alrededor del 30% de los agresores sexuales masculinos que son detenidos son exhibicionistas; aproximadamente entre el 20 y el 50% de ellos vuelven a ser arrestados.
•          Diagnostique el trastorno exhibicionista solo si la afección ha estado presente durante ≥ 6 meses y si los pacientes han actuado según sus deseos sexuales con una persona que no está de acuerdo o si su comportamiento les causa una angustia significativa o deteriora su funcionamiento.
•          Si los pacientes han cometido un delito sexual, primero trate con psicoterapia e ISRS, si se necesita tratamiento adicional y si se obtiene consentimiento informado, se pueden considerar medicamentos antiandrógenos.

la podofilia desde la psicologia

¿Qué es la podofilia? Este fetichismo consiste en el placer por besar, tocar, acariciar, lamer, oler y chupar los pies. Incluso, algunos famosos lo han puesto en práctica.
 
Recientemente, en un reportaje publicado por el periódico español El País, se dio a conocer los nombres famosos como Marilyn Manson o Andy Warhol, que tienen un fetiche con los pies.

Incluso, se dice que este último tenía un pie humano momificado en su mesa de noche. Otro actor conocido por esta extraña obsesión es Christian Slater que ha declarado: “siempre me gusta experimentar en la cama y probar y descubrir nuevas formas de pasarlo bien. Creo que los dedos de los pies son muy divertidos”.
El director de cine Quentin Tarantino incluye casi siempre algunas escenas de culto a la podofilia, basta recordar Pulp Fiction, Kill Bill y Jackie Brown. Se sabe que los ayudantes de Elvis Presley inspeccionaban a las chicas, descalzándolas, antes de que estas pudieran tener un encuentro romántico con "El Rey".
Luis Buñuel dijo en una ocasión: “el fetichismo del pie constituye un ejemplo fascinante de la perversidad humana”.

Los pies están de moda

Ya empiezan a surgir sitios en internet donde se leen mensajes de personas interesadas en “conocer a una chica con pies bonitos y que deje que alguien juegue con ellos” y solicitan una foto de tobillo para abajo.

En la industria de los juguetes eróticos, han sacado el Sifeet Pussy Foot, un objeto bastante surrealista, que consiste en un pie de silicona con una vagina en el medio de su planta.

Explicación psicológica

Sobre el trasfondo psicológico de este fetichismo se han barajado varias teorías. Freud decía que, en muchas culturas, la experiencia del niño con su madre puede involucrar adoración por el pie.

Si esto deja una huella en la conducta sexual puede trasformar esta parte del cuerpo en un referente erótico, porque además, es lo primero que ve el niño de la gente, cuando empieza a caminar. Jung afirmaba, sin embargo que el pie era el símbolo del alma porque es lo que sostiene al ser humano erecto.
El neurólogo indio, Vilayanur S. Ramachandran, sostiene que los genitales y el pie ocupan áreas contiguas en el córtex somático-sensorial, lo que posiblemente hace que haya enlaces inconscientes entre ellos.

También están los que mantienen que la forma del pie, con sus numerosas curvas, es similar a la de las caderas femeninas. Sin olvidar que el sexo y los pies ocupan el mismo campo visual durante el acto sexual, cuando las piernas están levantadas. Y a ti, ¿te excitan los pies?





Psicología del aprendizaje: principales modelos





El aprendizaje es clave en el desarrollo de las personas. Si comparamos los comportamientos simples y naturales de un niño, con los complicados comportamientos de un adulto, podremos observar como los sentimientos, habilidades y pensamientos son diferentes y es precisamente el aprendizaje el elemento que marca la diferencia y la psicología del aprendizaje la que analiza ese proceso. Los seres humanos interactuamos de forma continua con el entorno que nos rodea, lo que nos hace adquirir una experiencia e ir modificando nuestro comportamiento en función de lo que va sucediendo a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, el aprendizaje supone un cambio en nuestro comportamiento como consecuencia de una determinada experiencia.


Psicología del aprendizaje: evolución y modelos

En el campo de la psicología se ha estudiado durante años la forma en la que las personas aprenden y por qué aprenden y se ha dado lugar a la denominada psicología del aprendizaje. A continuación, vamos a analizar la evolución de la psicología del aprendizaje y los principales modelos que han existido.
Teoría del aprendizaje conductual

El conductismo es una corriente psicológica que surgió en Estados Unidos a principios del siglo XX que tuvo como sus principales defensores a John Watson y Burrhus F. Skinner. Esta corriente explica el proceso de aprendizaje en función de las reacciones o respuestas de las personas antes determinados estímulos. Es decir, cada estímulo genera una respuesta y esa respuesta se encuentra condicionada por las consecuencias que siguen a su realización.
Teoría del aprendizaje por observación

Esta teoría entiende que el conductismo no es suficiente para explicar todos los elementos que intervienen en el proceso de aprendizaje y sostiene que se debe incluir un factor esencial que es la observación. Albert Bandura fue el principal defensor de esta teoría denominada del aprendizaje social. Parte de la idea de que la respuesta que da una persona ante una determinada situación está condicionada por lo que ha visto hacer antes a otras personas. Los niños tienden a imitar la conducta de sus padres, cuidadores o profesores, por ejemplo.
La teoría del aprendizaje constructivista

El constructivismo se centra en cómo los datos obtenidos mediante la percepción se organizan mediante construcciones mentales que cada persona ya posee con anterioridad como consecuencia de su interacción con las cosas, con las personas y con el entorno. El niño o el adulto van construyendo nociones en función de su experiencia, y esas nociones cambian a medida que pasa el tiempo debido a las nuevas experiencias que se viven y que modifican nuestra forma de comportarnos.
Ensayo y error

La teoría del ensayo y error tuvo a su principal exponente en el psicólogo americano Thorndike que sostenía que el aprendizaje se llevaba a cabo a través del método de ensayo y error. Durante el aprendizaje cada persona hace muchos intentos y se entiende que cuantos más intentos se realicen más disminuirá la probabilidad de error. La psicología del aprendizaje y las teorías que hemos analizado brevemente con anterioridad nos muestran cómo aprendemos, cómo incorporamos conocimientos, y es precisamente ese elemento el esencial para saber cómo enseñar.


Psicología criminal


La psicología criminal, puede considerarse como una disciplina dentro de la Psicología. Esta disciplina está orientada a estudiar, entender y explicar cuál es el origen del delito, cuáles son las motivaciones y la personalidad del delincuente, y además, tratar de prevenir y controlar la delincuencia y rehabilitar y reinsertar al ofensor. Por tanto, es posible englobar a un psicólogo criminal en diferentes ámbitos, de los que es posible destacar su uso en el profiling criminal, en la investigación criminal, utilizando la geo-criminalidad o mapping criminal, realizando entrevistas, tanto a ofensores como a víctimas, elaborando teorías del conflicto y programas preventivos de la criminalidad, y finalmente, valorando la imputabilidad de los acusados en juicios. Por tanto, los psicólogos criminales pueden desarrollar su profesión en diferentes lugares, destacando centros penitenciarios y de salud mental y los juzgados.


El estudio de la criminalidad humana es un fenómeno complejo, sobre el que diversas y diferentes ciencias han aportado sus conocimientos y teorías explicativas para poder lograr una mejor comprensión, evaluación y tratamiento de los delincuentes. Una de estas ciencias ha sido la psicología, y dentro de ésta, la psicología criminal (Nicolás Guardiola, 2006).
La psicología criminal, aunque tiene un desarrollo reciente, ha pasado a convertirse en uno de los aspectos más populares que existen en la psicología recientemente (Howitt, 2006). Dependiendo de la orientación teórica de quiénes formulen una definición del concepto de psicología criminal, existen numerosas definiciones, ya que, la Psicología no es una ciencia compacta que incluya una sola teoría o aproximación en su estudio. Atendiendo a su origen etimológico, la psicología criminal podría entenderse como el estudio del alma del criminal, pero en este caso atendería a su personalidad (Nicolás Guardiola, 2006)
Más concretamente, la psicología criminal puede definirse desde una perspectiva más amplia o más estrecha, y dependiendo de ésta, incluirá unos u otros aspectos. La definición estrecha sugeriría que la psicología criminal concierne a todos los aspectos de la psicología del ofensor, el problema que ésta presenta, es que parece que se centra solamente en el criminal, pero también debería incluir los aspectos psicológicos del hecho criminal acaecido, ya que la criminalidad no es una característica de los individuos que pueda ser separada del contexto social del crimen y del sistema de justicia criminal (Howitt, 2006). Por eso, se ha escogido una definición de esta disciplina que se consideraría que posee una perspectiva amplia. Otín del Castillo (2009, p.24) considera que la psicología criminal “es aquella rama de la psicología incardinada en la ciencia criminológica que se ocupa de estudiar y explicar la génesis del delito, la personalidad y motivaciones del delincuente y apoyar medidas para su prevención, control, tratamiento y reinserción”.
Esta definición más amplia y no restrictiva del tema, permite incluir en la presente disciplina, además del estudio de la conducta del delincuente, el análisis de todo lo que rodea al hecho criminal. Tanto el delincuente en concreto, las motivaciones y sus factores tanto endógenos como exógenos. Por tanto, la psicología criminal estudiaría al delincuente, el hecho criminal e intentaría prevenir el delito mediante programas de tratamiento a los delincuentes y medidas para hacer menos vulnerables a las víctimas (Nicolás Guardiola, 2006). Actualmente se viene separando la psicología criminal de otras ramas de conocimiento que han venido tradicionalmente relacionadas. Éstas serían la psicología legal, que estudia los principales fenómenos psicológicos relacionados  con el proceso judicial (testimonio, memoria…); la psicología forense, encargada del peritaje psicológico; la psicología penitenciaria, dedicada a estudiar el comportamiento de los reclusos y la influencia de la privación de libertad, y la psicología policial, dedicada al estudio de los fenómenos que afectan a los cuerpos de policía y ayudar en la investigación criminal (Otín del Castillo, 2009).
Por tanto, y según afirma Nicolás Guardiola (2006, p. 12), “la psicología criminal sería una ciencia social aplicada, que busca resolver problemas complejos, utilizando un método y no actúa de forma aislada, ya que es interdisciplinar”.


Para poder entender mejor cuál es la relevancia y las aplicaciones que puede tener esta disciplina psicológica, es importante en primer lugar, hacer referencia a sus orígenes históricos, y cuál ha sido la importancia que ha tenido este concepto a lo largo de la historia y a través de su desarrollo.
Los orígenes de la psicología criminal se pueden encontrar relacionados a otras disciplinas, especialmente, la criminología, la sociología y la psicología (Otín del Castillo, 2009).
Pero, debe destacarse sobre todo, que el desarrollo de la psicología criminal, no puede entenderse a parte del desarrollo de la Psicología como ciencia general. Algunos de los acontecimientos más importantes que han de destacarse de la Psicología, en relación al desarrollo de la psicología criminal, son, en primer lugar los estudios realizados acerca de la memoria por Ebbinghaus. Estos tienen esta relevancia para valorar el ser testigo ocular de algunos hechos y comprobar su veracidad. En segundo lugar, es destacable también, el  énfasis en la psicología social en las dinámicas de grupos, aumentando así, el interés en el estudio de la toma de decisiones por los diferentes individuos. Y, finalmente, es destacable también, el desarrollo de test en diferentes áreas de la psicología, como pueden ser la académica, la clínica o la educativa, que propiciarán el desarrollo de diferentes técnicas de evaluación y medida de ofensores y criminales (Otín del Castillo, 2009).
Pero, a pesar de esta estrecha relación con la evolución de la Psicología, la psicología criminal tiene también relación con diferentes cambios históricos y sociales acontecidos. En este aspecto, se debería destacar la aparición del feminismo en los años sesenta y setenta, además de la detección de que el abuso sexual infantil era un fenómeno que se encontraba en la sociedad mucho más presenten de lo que se creía hasta el momento, llevando a la psicología criminal, al entendimiento y el afrontamiento de una mejor manera de los diferentes efectos de este fenómeno, además de desarrollar e implementar tratamientos para los abusadores y de estudiar la habilidad de los niños para dar evidencias en el juzgado del hecho ocurrido (Otín del Castillo, 2009).
A parte de la relación existente con el desarrollo de la Psicología, existen otras disciplinas, aunque algunas ya obsoletas, que han contribuido en gran medida al desarrollo de la psicología criminal. En primer lugar, es posible destacar la Fisonomía. Ésta considera que el alma y el cuerpo se hallan en íntima relación, de modo que las deformidades somáticas se corresponden con defectos espirituales, es decir, y como afirmaba Edicto de Valerio, “cuando existan dudas entre dos presuntos culpables, condena al más feo”.
En segundo lugar, se encuentra la Frenología de Gall. Este autor, propugna una teoría de la localización, en la que cada función anímica, hace referencia a una parte cerebral, y se pueden observar en el cráneo signos externos de esas localizaciones. Por tanto, las causas del crimen residen en malformaciones y/o disfunciones cerebrales, que, mediante la observación del cráneo, están sujetas a su estudio e investigación.
Otra de las principales aportaciones a esta disciplina ha sido la Psiquiatría, mediante la distinción entre aquellos individuos que eran enfermos mentales y aquellos individuos que eran delincuentes. En un principio, la criminalidad se atribuía a la locura moral de Prichard, que sería una degeneración del núcleo moral de la personalidad, pero que ésta, no tenía ninguna relación con la enfermedad mental. Este concepto de locura moral, fue finalmente sustituido en el siglo XIX, por personalidad criminal, término que reconoce que la conducta delictiva se produce a causa de rasgos criminales presentes en la personalidad del individuo.
Por último cuanto a aportaciones para la psicología criminal, debe resaltarse la antropología criminal, que afirma que el delincuente pertenece a una subespecie humana inferior y degenerada. Dentro de esta antropología criminal, pueden incluirse dos teorías. En primer lugar, la degeneración que ciertos factores desfavorables hacia el individuo podrían provocar en pocas generaciones, haciéndose hereditario, y la teoría evolucionista Darwiniana, en que la supervivencia depende del más fuerte (Otín del Castillo, 2009).
Pero a pesar de estas diversas aportaciones, la psicología criminal moderna, tiene sus orígenes o sus antecedentes en el siglo XIX con el positivismo criminológico o en la Escuela Positivista Italiana, con una tendencia determinista. Dos autores son destacables. En primer lugar Lombroso, quien pretendía demostrar que ciertas degeneraciones mentales llevaban al acto criminal, es decir, que existían ciertas anomalías estructurales en el cráneo que eran comunes a los criminales, e interpretó esas anormalidades como un indicador (Howitt, 2006). Defendía que ciertas personas nacen con una tendencia innata a la delincuencia (Soria, 2006)  También debe destacarse a Garofalo, en cuya teoría de la criminalidad cobra especial relevancia el concepto de anomalía moral. Es decir, el delincuente tiene una carencia en el desarrollo de la sensibilidad moral, condicionado por una base orgánica. Puede comprobarse que la psicología criminal en sus orígenes, presente una base muy biológica (Otín del Castillo, 2009), partidarios de un método empírico inductivo, basado en la observación tanto del delincuente como de su medio (Soria, 2006).
Otro hecho que tiene especial relevancia en el origen de la psicología criminal, es la publicación de la primera estadística oficial de crímenes en Francia en el año 1827. Esta publicación permitió el desarrollo de la investigación en la distribución geográfica del crimen, cosa que continúa actualmente en una disciplina llamada mapping criminal, una de las áreas más importantes de la psicología criminal actualmente (Howitt, 2006).
A la hora de considerar el desarrollo de esta disciplina, debe tenerse en cuenta que existen cuatro formas básicas en las que la disciplina se ha consolidado. Estas han sido la formación de asociaciones, que a pesar de que varían de país a país, suelen estar sujetas a asociaciones profesionales de psicólogos, como la American Psychological Association (APA), y la British Psychological Society (BPS), soliendo ser estas las más importantes actualmente (Howitt, 2006), también destaca la creación de libros y revistas especializadas y la creación de cursos universitarios en relación al tema (Howitt, 2006).











Las frases de Sigmund Freud que usamos sin darnos cuenta

Hace 164 años nació Sigmund Freud, pero los términos y frases que popularizó están profundamente arraigados en la cultura popular y el lenguaje cotidiano. ¿Cómo se extendió tanto la jerga freudiana?


Está el Freud de los libros de texto; el gran pensador barbudo vienés, pionero del psicoanálisis; el Freud sobre el que los académicos nunca se cansan de discutir.

Y está el otro Freud: el del bar; el Freud al que uno podría recurrir cuando menciona los sueños, actos fallidos, o alguien a quien le guste su mamá. Su relación con el primer Freud es tangencial, en el mejor de los casos.

Escuche furtivamente una conversación y es probable que, tarde o temprano, aparezca un concepto inventado o popularizado por el artífice de la asociación libre.

Complejo de Edipo. Negación. Ello, yo y superyó. Libido. Deseos de muerte. Fijación retentiva anal. Mecanismos de defensa. Desplazamiento. Símbolos fálicos. Proyección. Transferencia. Y, por supuesto, los deslices freudianos.

No es solamente la terminología freudiana que forma parte de todo el léxico popular. Es un adjetivo por derecho propio.
Sin competencia
"¿Qué pensaría Freud?" y "Eso es algo freudiano" son básicamente expresiones usadas por personas interesadas en hacer saber que fueron a la universidad.
Otros intelectuales del Siglo XX no pueden competir: ni Sartre ni Chomsky ni Einstein. Las reseñas cinematográficas de los tabloides rara vez citan a Foucault o De Beauvoir.
Pero todos saben de qué se habla cuando se menciona a Freud. O al menos creen que saben: el inconsciente, represión sexual, sueños, cuestiones de papá y mamá.
"No tienes que leer a Freud para vivir en un mundo donde Freud es importante o para pensar de manera freudiana", dice Stefan Marianski, de la Casa Museo Freud, en Londres. "Todo lo que necesitas es consumir cultura popular masiva producida desde mediados del Siglo XX en adelante.
Freud tuvo la ventaja de ser un escritor extremadamente bueno, que ilustraba el psicoanálisis con referencia a la obra de grandes artistas, como Shakespeare, Dostoyevski y Leonardo da Vinci.
Presencia cinematográfica
Para el psicólogo Oliver James, "la razón por la cual Freud se convirtió en semejante fuerza cultural es que llegó a la cultura popular a través del cine".
Comenzando con "Cuéntame tu vida", la película de suspenso psicológico de 1945 de Alfred Hitchcock, las referencias explícitas a Freud abundan en el cine.
Algunos términos freudianos
  • El inconsciente (o subconsciente): Freud decía que mucho de lo que pensamos está oculto de nuestra mente despierta, en nuestro inconsciente o subconsciente; los deseos prohibidos y pensamientos inaceptables se pueden escapar de una manera distorsionada a través de los sueños y "deslices freudianos" o actos fallidos.
  • El complejo de Edipo: el término de Freud para la compleja serie de emociones que ocurre entre los niños y sus padres, inspirado en el trágico personaje de la obra del poeta griego Sófocles, quien, sin saberlo, mata a su padre y se casa con su madre.
  • Yo, ello y superyó: una teoría "estructural" de la mente, que la separa entre el ello (el ámbito de los apetitos descoordinados e instintivos), el superego o superyó (que juega un papel crítico y moralizante) y el ego o yo (que pretende un equilibrio entre los otro dos).
Es notable el caso de prácticamente la obra entera de Woody Allen: como dice al inicio de "Annie Hall": "Nunca tuve un período de latencia".
Luego está la dinámica de padre e hijo en "El imperio contraataca" y, por cierto, "Volver al futuro".
"Es básicamente el complejo de Edipo", indica Marianski. "La lógica de 'Volver al futuro' es la misma de 'Psicosis' (otra de Hitchcock), realmente".
También están las novelas de monólogo interior de Virginia Woolf y James Joyce; Salvador Dalí y los surrealistas; "Los Soprano" y "Frasier"; la película de 2011 "Un método peligroso", con Viggo Mortensen como Freud, o cualquier cosa que incluya un recuerdo reprimido, una secuencia onírica o un personaje con impulsos incestuosos.
No es que mucho de esto sea estrictamente freudiano, en el sentido que le dan los académicos al término. La brecha entre el Freud de bar y lo que Freud realmente escribió suele ser enorme.
Aunque muchas de sus ideas -sobre todo en torno a "la sexualidad infantil"- eran consideradas peligrosamente radicales durante su vida, los aspectos más desafiantes de su obra fueron poco tratados por los medios masivos.
"Creo que mayormente tenemos sólo una idea vaga -quizás defensivamente vaga- de lo que Freud está diciendo, especialmente porque en el campo de la cultura popular su trabajo ha sido procesado para suavizarlo, hacerlo más aceptable, reducir su perspicacia, su complejidad -y, supongo, su dificultad- y convertirlo en una fantasía acogedora y tranquilizadora", afirma el doctor Nicholas Ray, catedrático de la Universidad de Leeds.

Típicamente, al final de la película, se recupera la memoria reprimida, se concede autoconocimiento a la heroína y se da a la audiencia una conclusión narrativa satisfactoria.

Pero incluso si Freud es ampliamente incomprendido y tergiversado, y el complejo de Edipo en los dramas televisivos resulta muy distinto del expuesto en "La interpretación de los sueños", nadie duda que sus conceptos siguen fascinando al público.
Vigencia de Freud
Es aún más notable, dado que mucho de lo que escribió Freud fue superado por investigaciones posteriores y que en algunos círculos académicos sus teorías han sido ferozmente atacadas, particularmente por feministas, que consideran misóginos conceptos como envidia del pene, y lo acusan de ignorar pruebas de que algunos de sus pacientes fueron víctimas de abuso infantil.

Freud aún tiene seguidores, incluido Oliver James, quien sostiene la validez de sus escritos sobre los sueños, el inconsciente y el papel de la primera infancia. Pero Marianski admite que Freud es "mayormente leído en departmentos de humanidades", no por científicos.

Sin embargo, mucho de esto no interesa al profano. Quizás lo más significativo, indica Marianski, es que el lenguaje freudiano fue popularizado durante una era particularlmente egocéntrica.

"Desde una perspectiva histórica, es parte de un movimiento general donde la gente empezó a mirarse más hacia adentro", afirma Marianski. "Hubo una amplia transformación cultural: ¿cómo se conceptualiza el ego?".

Pero hay mucho en la obra de Freud que hace que la continua prominencia de sus términos parezca incongruente. Especialmente, sus teorías sobre la represión pertenecen a un mundo anterior a la revolución sexual.

"Ahora que los jóvenes parecen ser libres para hacer lo que quieran y hablar de lo que quieran, resulta interesante que Freud les siga interesando", comenta James.

Sin duda, esto no hará que la gente deje de usar terminología freudiana como le parezca, al servicio de una gran actividad del Siglo XXI: colocarse a ellos mismos y a otros en el proverbial diván.

Como escribió el poeta W.H. Auden tras la muerte de Freud, "Para nosotros ya no es una persona, sino todo un clima de opinión".

Es más elegante que "Freud de bar".


  • Neurólogo austriaco y fundador del psicoanálisis, es considerado una de las mentes más influyentes -y controvertidas- del Siglo XX.
  • Nacido en Freiberg, Moravia (ciudad llamada ahora Pribor, en República Checa).
  • Su familia se mudó a Leipzig y luego se estableció en Viena, donde Freud estudió medicina.
  • Desarrolló la teoría de que los seres humanos poseen un inconsciente en el que los impulsos sexuales y agresivos están en conflicto perpetuo por supremacía con las defensas en su contra.
  • Su principal obra, "La interpretación de los sueños", fue publicado en 1900 y en él los sueños eran explicados en términos de deseos inconscientes y experiencias.
  • En 1923, publicó "El yo y el ello", que sugería un nuevo modelo estructural de la mente, dividido entre el "ello", el "ego" o "yo" y el "superyó".
  • En 1938, poco después de la anexión de Austria a la Alemania nazi, Freud dejó Viena para ir a Londres, donde murió al año siguiente.
(*) Este artículo se publicó originalmente en septiembre de 2014, con motivo del 75 aniversario de la muerte de Sigmund Freud.

El impacto psicológico de la cuarentena y cómo reducirlo, según un estudio




El brote de epidemia por coronavirus COVID-19/SARS-CoV-2 ha provocado que muchos países pidan a las personas que han estado en contacto con la infección se aíslen en su hogar, bajo vigilancia domiciliaria. Asimismo, la rápida expansión de la epidemia ha supuesto que ciudades enteras hayan sido puestas bajo cuarentena masiva.
En España, concretamente, dado el incremento significativo de casos, el Gobierno ha decretado recientemente el estado de alarma, consistente en el cierre de establecimientos y el confinamiento de los ciudadanos y las ciudadanas durante un período -prorrogable- de 15 días, con el fin de frenar la evolución de la epidemia.
A este respecto, tal y como señala un estudio llevado a cabo por investigadores de Reino Unido y recién publicado en la revista The Lancet, las decisiones sobre cómo aplicar la cuarentena deben basarse en la mejor evidencia disponible.
Como bien indican los autores del estudio, la cuarentena suele ser una experiencia desagradable para quienes la padecen: separación de los seres queridos, pérdida de libertad, incertidumbre sobre el estado de la epidemia y aburrimiento, son algunas de las consecuencias que, en ocasiones, pueden conllevar efectos dramáticos. Por ello, consideran crucial sopesar cuidadosamente los beneficios potenciales de la cuarentena masiva obligatoria frente a los posibles costes psicológicos, afirmando que el uso exitoso de la cuarentena como medida de salud pública “requiere que reduzcamos, en la medida de lo posible, los efectos negativos asociados con ella”.
Dada la situación en desarrollo con el coronavirus, los encargados de formular políticas necesitan urgentemente una síntesis de la evidencia para establecer recomendaciones dirigidas a toda la sociedad. Con esta finalidad, los autores realizaron una revisión de la evidencia sobre el impacto psicológico de la cuarentena, en aras de explorar sus posibles efectos sobre la salud mental y el bienestar psicológico, y los factores que contribuyen o mitigan estos efectos. De 3.166 documentos encontrados, 24 fueron incluidos en su revisión.
A continuación, recogemos los principales resultados del estudio:
El impacto psicológico de la cuarentena
Los datos muestran que la cuarentena es el factor más predictivo de los síntomas del trastorno por estrés agudo. Las personas en cuarentena son significativamente más propensas a informar de agotamiento, desapego, ansiedad al tratar con pacientes contagiados, irritabilidad, insomnio, poca concentración e indecisión, deterioro del desempeño laboral y rechazo al trabajo o consideración de renuncia.
Entre las personas que han sido puestas en cuarentena, hay una alta prevalencia de síntomas de angustia y problemas psicológicos. Los estudios informan sobre síntomas psicológicos generales, trastornos emocionales, depresión, ansiedad, estrés, bajo estado de ánimo, insomnio, síntomas de estrés postraumático, irritabilidad, ira y agotamiento emocional. El bajo estado de ánimo y la irritabilidad destacan por tener una elevada prevalencia.
Aquellos/as que se encuentran en cuarentena por haber estado en contacto cercano con un caso confirmado, expresan sentimientos negativos durante el período de cuarentena: temor, nerviosismo, tristeza y culpabilidad. Son pocos/as los que informan de sentimientos positivos: un bajo porcentaje habla de sentimientos de felicidad y de alivio.
Con respecto a las familias, los padres reportan síntomas suficientes para garantizar el diagnóstico de un problema de salud mental relacionado con el trauma, y los/as niños/as presentan puntuaciones medias de estrés postraumático cuatro veces más elevadas, en comparación con aquellos/as que no han estado en cuarentena.
El efecto de estar en cuarentena es un predictor de síntomas de estrés postraumático y de depresión en empleados y empleadas de hospital, incluso 3 años después.
Tener antecedentes de problemas de salud mental se asocia con ansiedad e irritabilidad, hasta 4-6 meses después de la liberación de la cuarentena. Después de este período, muchas personas continúan participando en conductas de evitación: evitar a las personas que tosen o estornudan, rehuir los lugares cerrados e incluso los espacios públicos en las semanas posteriores a la cuarentena, etc.; en el caso de los/as trabajadores/as de la salud, minimizando el contacto directo con pacientes e incluso faltando al trabajo. Algunos describen cambios de comportamiento a largo plazo tras el período de cuarentena, como el lavado de manos constante y la evitación de multitudes, retrasándose en algunos casos, durante varios meses, el regreso a la normalidad.
Los/as trabajadores/as de la salud que han sido puestos en cuarentena presentan síntomas más graves de estrés postraumático que el resto de la sociedad general y sienten una mayor estigmatización, exhiben más conductas de evitación después de la cuarentena, informan de una mayor pérdida de ingresos y están más afectados psicológicamente: presentan más sentimientos de enfado, molestia, miedo, frustración, culpa, impotencia, aislamiento, soledad, nerviosismo, tristeza, preocupación, y se sienten menos felices. También en este colectivo la probabilidad de pensar que están contagiados y que pueden propagar el virus a otros/as es mayor.
Estresores durante la cuarentena
  • Duración de la cuarentena: una mayor duración de la cuarentena se asocia específicamente con una peor salud mental, síntomas de estrés postraumático, conductas de evitación e ira.
  • Miedo a la infección: las personas en cuarentena revelan que sienten temor sobre su propia salud o ante la posibilidad de contagiar a otras personas, especialmente a miembros de la familia. Asimismo, existe preocupación al experimentar cualquier síntoma físico potencialmente relacionado con la epidemia. Esta preocupación es mayor en mujeres embarazadas y aquellas personas con niños pequeños.
  • Frustración y aburrimiento: el confinamiento, la pérdida de la rutina habitual y el contacto social y físico reducido con los demás, conllevan con frecuencia aburrimiento, frustración y una sensación de aislamiento del resto del mundo, lo que es angustiante para las personas en cuarentena. Esta frustración se exacerba al no poder llevar a cabo actividades cotidianas habituales, como comprar las necesidades básicas o no poder participar en actividades de redes sociales por teléfono o internet.
  • Suministros inadecuados: tener suministros básicos inadecuados (p. ej., comida, agua, ropa, etc.) durante la cuarentena es una fuente de frustración y se asocia con ansiedad y enfado hasta 4–6 meses después del período de cuarentena. No poder recibir atención médica regular y las prescripciones médicas también parecen ser un problema para algunas personas en esta situación.
  • Información inadecuada: muchas personas afirman que la información por parte de las autoridades de salud pública es escasa, contradictoria y supone un factor estresante, al ofrecer insuficientes pautas sobre los pasos a seguir y crear confusión sobre el propósito de la cuarentena.
Esta confusión percibida proviene de las diferencias en el estilo, el enfoque y el contenido de varios mensajes de salud pública, debido a la falta de coordinación entre las múltiples jurisdicciones y niveles de Gobierno involucrados. La falta de claridad sobre los diferentes niveles de riesgo, concretamente, lleva a las personas a temer lo peor. Igualmente, se informa de una percepción de falta de transparencia por parte de los funcionarios de salud y del Gobierno sobre la gravedad de la pandemia, quizás relacionado con la ausencia de pautas claras o justificación.
Estresores tras la cuarentena
  • Economía: la pérdida financiera puede ser un problema durante la cuarentena, ya que las personas no pueden trabajar y tienen que interrumpir su actividad profesional sin una planificación previa; los efectos parecen ser duraderos: las pérdidas económicas como resultado de la cuarentena crean una grave angustia socioeconómica y es un factor de riesgo de problemas psicológicos y de ira y ansiedad, varios meses después de la cuarentena.
Aquellas personas con ingreso familiar anual más bajo tienen mayor probabilidad de verse afectadas por la pérdida temporal de ingresos y muestran niveles más elevados de estrés postraumático y síntomas depresivos. Estas personas, junto con aquellas que pierden ganancias durante la cuarentena (autónomas) pueden requerir niveles adicionales de apoyo. En este sentido, el estudio propone ayudas económicas siempre que sea posible, así como programas desarrollados para ofrecer apoyo financiero durante todo el período. Cuando sea pertinente, los empleadores pueden considerar enfoques que permitan al personal laboral trabajar desde casa si así lo desean, evitando así pérdidas financieras.
  • Estigma: el estigma por parte de los otros es un tema señalado en toda la literatura científica. Diversos estudios sugieren que existe un estigma que rodea específicamente a aquellos/as que han sido puestos/as en cuarentena. Las personas suelen informar que, tras la cuarentena, sienten que se las trata de manera diferente: evitándolas, retirando invitaciones sociales, tratándolas con miedo y sospecha, etc.
La educación general sobre la epidemia y la justificación de la información sobre la cuarentena y la salud pública puede ser beneficiosa para reducir la estigmatización, mientras que una información más detallada dirigida a las escuelas y los lugares de trabajo también puede ser útil. Es posible que las noticias divulgadas a través de los medios contribuyan a estigmatizar las actitudes del público en general; los medios de comunicación ejercen una poderosa influencia en las actitudes de la sociedad y está demostrado que la propaganda del miedo también contribuye al estigma. En este punto, los autores destacan la necesidad de que los funcionarios de salud pública brinden información rápida y clara a toda la población afectada, para promover una comprensión precisa de la situación.
¿Qué puede hacerse para mitigar las consecuencias de la cuarentena?
Durante los brotes de enfermedades infecciosas importantes, la cuarentena puede ser una medida preventiva necesaria. Sin embargo, según sugiere esta revisión, el período de cuarentena a menudo se asocia con un efecto psicológico negativo, que puede perdurar incluso meses o años después, por lo que es fundamental garantizar que se implementen medidas eficaces de mitigación, como parte del proceso de planificación de una cuarentena. En este sentido, los autores del estudio proponen las siguientes medidas:
Mantener el período tan corto como sea posible
Una mayor duración en el período de cuarentena se asocia con peores resultados psicológicos, dado que los factores estresantes informados por las personas durante este tipo de situaciones pueden tener un mayor efecto cuanto más tiempo se experimenten. Restringir la duración de la cuarentena a lo que es científicamente razonable (teniendo en cuenta los períodos de incubación), y no adoptar un enfoque excesivamente preventivo para esto, minimizaría el impacto negativo en las personas. La evidencia subraya la importancia de que las autoridades se adhieran a la duración recomendada de la cuarentena y no la extiendan: para las personas que ya están en cuarentena, una ampliación de esta situación, por pequeña que sea, puede exacerbar cualquier sensación de frustración o desmoralización. Imponer un cordón indefinidamente en ciudades enteras sin un límite de tiempo claro (como se ha visto en Wuhan, China) podría ser más perjudicial que los procedimientos de cuarentena estrictamente aplicados y limitados al período de incubación.
Brindar a las personas toda la información disponible
Las personas en cuarentena a menudo sienten temor a ser contagiadas o a contagiar a otros/as. También suelen realizar evaluaciones catastróficas de cualquier síntoma físico experimentado durante ese período. Este temor es común a todas las personas expuestas a una enfermedad contagiosa preocupante, y podría verse estimulado por la información a menudo inadecuada que se recibe por parte de los funcionarios de salud pública, en la que no se deja en claro ni la naturaleza de los riesgos a los que se enfrentan ni el motivo de la cuarentena. Debería ser una prioridad garantizar que quienes están en cuarentena comprendan bien el problema en cuestión y los motivos por los que se establece un período de cuarentena.
Proporcionar suministros adecuados
Los funcionarios también deberían garantizar que los hogares en cuarentena tengan suficientes suministros para sus necesidades básicas y, lo que es más importante, estos tendrían que proporcionarse lo más rápido posible. Idealmente, la coordinación para el suministro de recursos debería realizarse con antelación, con planes de conservación y reasignación, establecidos para asegurarse de que los recursos no se agoten, algo que, desafortunadamente, suele suceder.
Reducir el aburrimiento y mejorar la comunicación
El aburrimiento y el aislamiento causarán angustia; se debe informar a las personas que están en cuarentena sobre lo que pueden hacer para evitar el aburrimiento y ofrecerles consejos prácticos sobre técnicas de control y manejo del estrés. Tener un teléfono móvil que funcione, ahora es una necesidad, no un lujo. Estar conectado a las redes sociales es clave, y la imposibilidad de hacerlo se asocia con ansiedad, tanto a corto como a largo plazo. A modo de sugerencia, contar con una línea de asistencia telefónica, atendida por profesionales de la salud mental, específicamente para aquellos/as en cuarentena podría ser eficaz, al ofrecerles una red social.
El poder comunicarse con la familia y los/as amigos/as también es esencial: las redes sociales pueden desempeñar un papel importante en la comunicación con aquellos/as que se encuentran lejos, permitiendo que las personas en cuarentena actualicen a sus seres queridos sobre su situación y les aseguren que están bien. Por lo tanto, el estudio recuerda que contar durante la cuarentena con teléfonos móviles, cables y enchufes para cargar dispositivos y redes WiFi con acceso a Internet para permitir la comunicación directa con los seres queridos podría reducir la sensación de aislamiento, estrés y pánico.
También es importante que los funcionarios de salud pública mantengan líneas claras de comunicación con las personas en cuarentena sobre qué hacer en caso de experimentar algún síntoma. Una línea telefónica o un servicio online específicamente establecido para las personas en cuarentena y atendido por trabajadores/as de la salud que ofrezcan instrucciones sobre qué hacer en caso de desarrollar síntomas de la enfermedad, ayudaría a asegurar a la sociedad que recibirá atención si se enferman. Este servicio mostrará a quienes están en cuarentena que no han sido olvidados y que sus necesidades de salud son importantes. De acuerdo con los autores del estudio, si bien no se han investigado los beneficios de dicho recurso, es probable que la tranquilidad pueda disminuir los sentimientos como el miedo, la preocupación y la ira.
Los trabajadores de la salud merecen una atención especial
También los propios trabajadores de la salud en cuarentena pueden verse afectados negativamente por las actitudes estigmatizantes de los demás. Es posible que estén preocupados al pensar que, con su ausencia, su ámbito laboral no cuenta con suficiente personal y causar un trabajo extra para sus colegas. Estar separado de un equipo con el que están acostumbrados a trabajar en contacto cercano, podría aumentar la sensación de aislamiento de los/as trabajadores/as de la salud que se encuentran en cuarentena. Por ello, es esencial que se sientan respaldados por sus colegas. Los datos muestran que, durante los brotes de enfermedades contagiosas, el apoyo organizacional es un factor protector para la salud mental del personal sanitario en general, por lo que los gerentes deben tomar medidas para garantizar que los miembros de su personal apoyen a sus compañeros/as durante la cuarentena.
El altruismo es mejor que la coerción
A pesar de que no hay ninguna investigación que evalúe si la cuarentena obligatoria versus la voluntaria tiene un efecto diferencial sobre el biejnestar, sí se cuenta con datos en otros contextos, que indican que el hecho de sentir que otros/as se beneficiarán de la situación en la que se encuentra uno/a mismo/a, puede hacer que las situaciones estresantes sean más fáciles de soportar, y parece probable que esto también sea aplicable en la cuarentena en el hogar. Hay que reforzar la idea de que gracias a la cuarentena se está ayudando a mantener a otras personas seguras, incluidas aquellas particularmente vulnerables (por ej., jóvenes, mayores o con afecciones médicas graves previas), y que las autoridades sanitarias les están realmente agradecidas. Así, se puede ayudar a reducir el efecto sobre la salud mental y mejorar la adherencia entre los y las que están en cuarentena. Igualmente, dado que es inaceptable pedirles a las personas que se pongan en cuarentena para el beneficio de la salud de la comunidad cuando al hacerlo podrían poner en riesgo a sus seres queridos, es fundamental ofrecerles información adecuada sobre cómo “mantener a salvo” a las personas con las que conviven.
Los autores concluyen poniendo de relieve que, si bien el impacto psicológico de la cuarentena es amplio, sustancial y puede ser duradero, los efectos psicológicos de no aplicarla y permitir que la epidemia se propague, podrían ser aún peores.
Dado que el estado de cuarentena es esencial, los legisladores políticos deben tomar todas las medidas necesarias para garantizar que esta situación sea lo más tolerable posible. Los resultados de esta revisión sugieren que, si la experiencia de la cuarentena es negativa, puede haber consecuencias a largo plazo que afecten no solo a las personas que se encuentran en esta situación, sino también al sistema de atención médica que administró la cuarentena y a los políticos y funcionarios de salud pública que la decretaron.


Fuente: Brooks, S.K., Webster, R.K., Smith, L.E., Woodland, L., Wessely, S., Greenberg, N., Rubin, G.J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapide review of the evidence. The Lancet, 395, pp. 912-20.